Del autor al lector

SI NO TE GUSTA, NO LO LEAS.

domingo, 15 de febrero de 2009

Exceso de confianza...

Hacía años ya que no estaba tan cansado como lo estoy en éste momento, ese sopor mental y estado de fátiga que sólo un campamento puede dar. Yo soy fanático de los campamentos, pero nunca había estado en uno organizado por el Tec, al momento no se di me gustó o no, me dejo con un licuado de ideas y sentimientos encontrados, no entiendo aún cuál es la finalidad de los ejercicios o como ellos les llaman "dinámicas" en el cuál los mortales llegaban a lo más profundo de sus sentimientos y los sacaban sutilmente derramando lagrimas, a modo de relato telenovelesco. La primera vez fue enfrente de una fogata(a la cuál nos llevarón con los ojos vendados y de la mano, al más puro estilo campo de concentración), donde una instructora empezó a contar, sin que nadie se lo pidiera, un episodio dramático personal-familiar, llamando de manera silente a los demás a contar historias verídicas trágicas familiares, ella dijo que lo contó porque se sentía en confianza, no se si se le pueda dar confianza a una persona que acabasde conocer, ni su nombre te sabes y probablemente hoy no la reconozca.

La segunda vez fue hoy hace alderredor de 3 horas, retomarón el método de los campos de concentración y nos pusierón mentalmente en algo parecido al Titanic, pero en lugar de salvar a Rose, teníamos que salvar a 3 de las aproximadamente 30 personas que había allí. Al que salvaras le teniás que decir simplemente vives o una jalada por el estilo, a los demás los mandabas a la chingada diciendoles, no tengo nada para ti, tarde 3 minutos en elegir a quienes iba a "salvar", el llanto y desesperación de un considerable número de participantes me puso nervioso, ya lo había padecido un día antes, tanta tragedia ajena me hace daño y me confunde la mente. El instructor no se cansaba de decir que si no ibamos a salvar a alguien lo dijeramos fuerte y claro y que no nos rieramos, argumentaba que decirle a alguien que te vale madres y lo puede chupar un sapo es una cuestión sería.


Fue entonces cuando empecé a dudar de mi tacto humano, ¿Porque yo no siento la necesidad de contar historias tristes y llorar cuando los demás lo hacen? ¿Porque no me sentía mal y lloraba desconsoladamente cuando les daba a entender a los demás que se podián ahogar en el barco, al fin y al cabo me tenián sin cuidado? Mi respuesta es simple: Yo no me guió por sentimentalismos ni afligo mi corazón con historias ajenas de gente que ni conozco, pero creo sinceramente que el Tec no se debería esmerar en causar desgaste emocional a l@s fulan@s de la lagrima facil, es@s que se quejan sólo por vicio.


Banalidades


Si te veo menos de 1 vez a la semana, sientes que te mando a la chingada frecuentemente, no nos saludamos no pierdas tu tiempo diciendome que tu papá te pega, que te violó tu tío, que se murió tu abuelo, que se enfermo tu perro, porque no me importa, ni te haré caso, en éste fin de semana escuche los casos como para un año, y estaré trabajando arduamente para sacar las historias de mi memoria.
Finalmente, no me atrevería a decir que el campamento es malo y mucho menos los instructores, se violaron los puntos 1 y 3 del reglamento y salí invicto, éste campamento tuvo una enseñanza, pero no he alcanzado a entenderla del todo. Al tiempo.

sábado, 7 de febrero de 2009

Un mal Volpe...

Hoy se enfrentarón los tuneros del San Luis contra los Zorros del Atlas en el estadio potosino, la última vez que me pare en el inmueble fue hace alderredor de 4 meses, cuándo Santos Laguna venció al equipo potosino y lo dejo fuera de las finales, irónicamente fui a ver al Gran Maestro Cuauhtemoc Blanco, hoy no fui a ver algo en especial, sólo fui a mentarsela a Volpe.

Para los de memoria fútbolistica nula, o los de sapiencia reducida, Volpe fue el entrenador de la selección nacional en el Mundial de Alemania 2006, el que margino al Cuauh del Mundial, perdió una final con Boca y regreso con la cola entre las patas a Monterrey, en donde terminó mal con la directiva por sus malos modos de pedir su sueldo.

Hoy le llovió la rechifla, se le lanzó de todo y al final nos sacarón por "revoltosos", la derrota ante los tuneros y las mentadas y rechiflas y uno que otro objeto volador, harán que Volpe la piense 2 veces antes de regresar a SLP.

No sólo no se le quiere en nuestro país. Ni un su país lo quieres

El na(r)co del jaguar

Ayer en la noche iba en un taxi rumbo a una fiesta, cuándo en el semáforo que está antes de llegar al desnivel que está antes del Tec, se emparejo un jaguar verde, yo no soy adicto de los carros y poco atraen mi atención, por eso preferí ver al horizonte, ahí donde la mente no encuentra límites, vagando en éste espacio no definido, me encontre con el jaguar y dentro de él su mirada y la mía se encontrarón, yo de sangre liviana seguí deambulando con la mirada, cuando de repente uno de mis acompañantes me dijo: "Oye conoces a ese tipo, que nos esta mandando saluditos", entonces ahora si enfoque mi mirada en el, un chango-naco, prieto y con bigote al puro estilo Pedro Infante nos retaba con la mirada y profería injurias contra los tripulantes del taxi, no podría redactar lo que dijo porque dentro de su ignorancia y estupidez no se dio cuenta de que tenía (él) el vidrio arriba, yo me hice buey un rato(por temor a que nos fuera a vaciar el cartucho de su arma), al cambiar la luz del semáforo bajo el vidrio y dijo: "No traín un cigarro" y luego soltó una sonrisa burlona que el mismísimo Tribilín se queda corto, ahí me percate de que el adefesio traía una fémina a su lado, piso el acelerador y saco la mano haciendo la seña de: "Me la pelan", todos quedamos atónitos, al taxista poco le falto para vaciar sus esfínteres, y no hablamos hasta llegar a un lugar "seguro".

Banalidades.
Ayer aprendí que el precio de un automóvil no es proporcional a la inteligencia o educación de alguien, el tipo éste ha de haber creído que su virilidad estaba bien caracterizada por su estúpido gesto, la cuidad de noche es más insegura de lo que ya normalmente era y llena de malandrines en autos de lujo.
P.D. Uno de los pasajeros del taxi, pensó y sigue pensando que el narco de ayer era un amigo mío y me estaba saludando.