Del autor al lector

SI NO TE GUSTA, NO LO LEAS.

viernes 12 de marzo de 2010

13/03/10

Tengo un problema con mis ideas, llego a la conclusión de que son olas, llegan a la orilla de mi mente y cuando quiero mojarme de ellas, ahogarme en ellas regresan a ese quién sabe donde, para que no las pueda utilizar, es quizá por eso que no puedo escribir todos los días, pero tampoco dejar de escribir, es también eso lo que me dice 30 minutos antes de cualquier cita que tengo que estar puntual, pero nunca me permite llegar a tiempo, siempre es con un elegante retraso. Esa frustración me hace ser tenaz y necio en todos los aspectos de mi vida, metí la indiferencia en una botella de vidrio y la arroje al mar. Aún así me sentía muy pesado, entonces saqué de la mochila de mi historia pedazos de pasado, y los prendí, era la noche a la orilla del mar de las ideas, al calor de la fogata del olvido. La fogata era triste y testaruda, probablemente era porque me reflejaba, me veía en ella. Tenía un acompañamiento solitario, era parte de algo que no me gustaba, me ofrecía un abrigo mentiroso, pero me congelaba de todos modos, estaba amarrado de alguna manera, entonces llegó una ola enorme y me mojo, a mi y a la fogata, casi se apaga por completo, quedé boca arriba y fue cuando me percate de que no podía volver a ponerme de pie, era una armadura la que me rodeaba, por eso me sentía pesado y por eso me sentía cubierto pero no seguro, el fuego de la fogata era poco, me quité la armadura y la arrojé a la fogata, la cuál revivió, hasta el punto de rozar el cielo, ya estaba ligero, pero no seguro, había quemado el molde social que tanto me pesaba, me sentía menos cómodo pero más seguro. Me subí a la barca de los sueños, que tenía solo un remo izquierdo, hice una antorcha con el fuego del olvido, para tener siempre presente lo que había pasado, tomé una moneda y jugue mi suerte, zarpé al mar de la ideas, sabiendo que navegaba en un mundo que no era para soñadores...
Banalidades
La espuma del engaño me salpica cuando el mar esta agitado, cuando no, meto la mano y me mojo un poco, si ando cuerdo, me da una risa loca y me río de mi, si no me castigo remando con las manos, para no llegar jamás al país de la libertad.