La preparatoria es un juego, pudiera ser un rompecabezas, te tardas 3 años en acomodar las piezas, y cuando acabas, te dicen que ya se acabo todo. No sabes si reir o llorar, sientes que te falto tiempo, pero a la vez, pareciera que llevaras toda una vida ahí. Conforme los días pasan, se empieza a sentir un ambiente de nostalgia. Es el ocaso de una etapa, se cierra el telón de la infancia, para no abrirse jamás. Se acaba el juego y empieza la realidad, ya no hay 2 oportunidades, ni marcha atrás, de hecho nunca hubo, pero no nos habíamos dado cuenta. Para algunos será echar tierra a sus años de oro, hundir la mejor etapa de su vida en el mar del pasado, habrá personas que tardaran meses en superarlo, los más empecinados no lo superarán nunca. Son 3 años de cosas que nadie pondrá en un currículum o en una autobiografía, son los últimos días de la "preparación", son los últimos días de ver a muchas personas que no volverás a ver nunca, de dedicarle una sonrisa quienes no sabes como se llaman, de juntar a la foto al que acabas de conocer aunque siempre tuviste clases en su salón.
Son los días de la lágrima fácil, del discurso desgastado, de la cordialidad momentánea, de las decisiones difíciles, de los futuros prometedores y porque no, de los truncados. La universidad es el preámbulo de la ley del monte, ahí es donde se ve quién si "rifa" y quién no. Para algunos la preparatoria sera un lastre que cargarán durante toda su vida, para otros (me encuentro entre ellos), será el feliz recuerdo y el remordimiento momentáneo, ese que sólo te sabe explicar el tiempo cuando te das cuenta, que, aunque no te diste cuenta en ese momento (¡Chale!) fuiste feliz.
Banalidades
Como lo dice el título, estamos como en la puesta de sol en el atardecer, pero a diferencia del sol, éste ya no volverá a salir.
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